Trastorno del sueño

Los trastornos del sueño son problemas relacionados con dormir. Estos incluyen dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido, quedarse dormido en momentos inapropiados, dormir demasiado y conductas anormales durante el sueño.

Los trastornos del sueño pueden afectar tu estado de salud general, tu seguridad y tu calidad de vida y aumenta el riesgo de otros problemas de salud.

Algunos de los signos y síntomas de los trastornos del sueño pueden ser somnolencia diurna excesiva, respiración irregular o aumento del movimiento durante el sueño y dificultad para conciliar el sueño.

Algunos tipos frecuentes de trastornos del sueño comprenden los siguientes:

E

Insomnio, en el que tienes dificultad para conciliar el sueño o te quedas despierto durante toda la noche.

E

Apnea del sueño, en la que experimentas patrones anormales en la respiración mientras duermes. Existen muchos tipos de apnea del sueño.

Causas primarias

Fármacos

Entre los medicamentos y sustancias que pueden alterar el sueño se encuentran los antihipertensivos, anticolinérgicos, hormonas, estimulantes, esteroides, antidepresivos, broncodilatadores, descongestionantes, antineoplásicos, la cafeína y la levodopa.

Cambios fisiológicos

el envejecimiento produce cambios en el patrón del sueño. En las personas mayores es frecuente la reducción de las horas y la calidad del sueño y un aumento de la somnolencia diurna.

Causas secundarias

E

Patologías físicas o psicológicas.

E

Trastornos cardiovasculares.

E

Trastornos pulmonares: enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma.

E

Trastornos de la conducta alimentaria.

E

Trastornos endocrinos.

E

Trastornos neurológicos: cefaleas, enfermedad de Parkinson, lesiones en el tálamo, demencia, etcétera.

Síntomas

Cansancio, debilidad y, en casos extremos, incluso lentitud a la hora de procesar información, irritabilidad, etcétera.

Diagnóstico

Con el fin de diagnosticar el insomnio, el médico valorará el patrón de sueño de la persona, el uso que ésta haga de medicamentos, alcohol y drogas ilegales, el grado del estrés psicológico, la historia clínica y su nivel de actividad física. Algunas personas necesitan menos sueño que otras y por ello el diagnóstico de insomnio se basará en las necesidades individuales.

En ocasiones el insomnio enmascara un problema de ansiedad o depresión.

Tratamiento farmacológico

El paciente no debe automedicarse en ningún caso, ya que estas sustancias pueden empeorar su patología, generar resistencias o crear adicción. El tratamiento debe ser establecido por el médico, quien valorará la necesidad de administrarlos en virtud del origen y la gravedad del trastorno.

Los medicamentos más frecuentes para tratar el insomnio son las benzodiacepinas, aunque si no se sigue el tratamiento con precaución puede causar efectos secundarios graves

Las benzodiacepinas pueden producir efectos sedativos o depresores en el sistema nervioso central, o efectos relajación muscular que pueden causar caídas, reflujo gastroesofágico o apneas. Si las tomas de benzodiacepinas se alargan, existe riesgo de llegar a causar Alzheimer, según han señalado algunos estudios. Por todo ello, no se debe tomar este tipo de fármacos durante un periodo mayor a las 12 semanas.

Otros medicamentos prescritos son la zopiclona, los barbitúricos, los antihistamínicos H1, determinadas plantas medicinales o la melatonina.

Otros tratamientos

  • Valeriana: es tranquilizante e induce al sueño.
  • Pasiflora: ayuda a mantener el sueño, por lo que se recomienda a las personas que se despiertan a lo largo de la noche.
  • Amapola de California: evita los despertares precoces.

Vitaminas 

Vitamina D: Ayuda en su sistema nervioso, muscular e inmunitario. Se puede obtener de tres maneras: a traves de la piel, dieta y suplementos.

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